La cera de soja proyecta limpio y uniforme, la de coco brilla en mezclas frescas y la de abejas suaviza aristas con calidez natural. Elige recipientes térmicamente estables, de boca ancha para capas dialogantes. Prueba posiciones elevadas y bases seguras. Si reaprovechas frascos, límpialos con agua caliente y alcohol para preservar pureza aromática y quemas responsables.
Una mecha demasiado larga ennegrece paredes y ensucia aromas; demasiado corta ahoga la mezcla. Recorta a seis milímetros, prueba algodón versus madera y observa cómo respira la llama. Deja oxígeno entre capas, apaga con apagavelas para evitar humo, y gira recipientes cada cierto tiempo para que la piscina de cera se desarrolle pareja, sin túneles tristes.
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